¿CUÁNTO VALE UN CHALECO SALVAVIDAS?

RESPUESTA: VALE UNA VIDA.

Los chalecos salvavidas son elementos de seguridad obligatorios a bordo a la hora de navegar y los mismos deben encontrarse en óptimas condiciones. El mar, como sabemos, es apasionante pero altamente impredecible y cambiante y tenemos que estar preparados.

Recordemos en este punto que la función de los chalecos es ayudar a la flotación para que la cabeza no quede boca abajo, las vías respiratorias queden fuera del agua, se facilite la identificación y se pueda proceder al rescate. Se trata de flotar para gastar poca energía y conservar el calor corporal el mayor tiempo posible. Para saber cuántos chalecos debemos llevar nos tenemos que remitir a la legislación y tener claros una serie de conceptos. En primer lugar, debemos conocer las distintas zonas de navegación para embarcaciones de recreo según la Orden FOM/1144/2003, de 28 de abril

Zonas de navegación Distancia hasta la costa
Navegación oceánica Zona 1 Ilimitada
Navegación en alta mar Zona 2 Hasta 60 millas
Zona 3 Hasta 25 millas
Navegación en aguas costeras Zona 4 Hasta 12 millas
Zona 5 Hasta 5 millas
Zona 6 Hasta 2 millas
Navegación en aguas protegidas Zona 7 Aguas protegidas

 

Los chalecos salvavidas miden su índice de flotabilidad en Newtons (N) y este dato es vital a la hora de adquirir nuestros chalecos salvavidas. Se pueden encontrar de cuatro tipos; de 50 N, de 100 N, de 150 N y de 275 N. En su elección es importantísimo respetar lo indicado por la ley en cuanto a las distintas zonas de navegación. Veámoslo con más detenimiento:

Chalecos de 50 N:  son chalecos de ayuda a la flotabilidad indicados para actividades cerca de la orilla tipo vela, kayak, piraguas, motos de agua, etc. Tienen una flotabilidad de tan solo 5 Kg y deben ajustarse al cuerpo perfectamente y hay diferentes tallas en función del peso de la persona.

Chalecos de 100 N: son los indicados para embarcaciones de vela y motor que realicen salidas a menos de 5 millas de la costa (zonas 5, 6 y 7). Pueden mantener a flote a una persona que apenas sepa nadar y su flotabilidad es de 10 Kg.

Chalecos de 150 N: Sin duda son los más usados en la náutica de recreo y son los que necesitan los barcos que naveguen en las zonas 2, 3 y 4, es decir, hasta 60 millas de la costa. Permiten mantener boca arriba a una persona que se halle inconsciente o que no sepa nadar.

Chalecos de 275 N: Son el tipo de chaleco homologado para navegar en la zona de navegación 1, es decir, para navegación oceánica o de altura. El gran volumen que alcanza al ser inflado dificulta el movimiento. Es el indicado para alta mar y para trabajadores de plataformas petrolíferas.

¿Cuántos chalecos debemos llevar a bordo? ¿Se tienen que revisar periódicamente? Nuevamente nos vamos a la legislación referida y nos encontramos con que:

-Las embarcaciones que naveguen en la Zona 1 llevarán como mínimo un chaleco salvavidas por persona autorizada, más un 10% del total.

-Las embarcaciones que naveguen en las Zonas 2 a 7 llevarán como mínimo un chaleco salvavidas por persona autorizada.

-Se proveerán chalecos salvavidas para el 100% de niños a bordo.

-Los chalecos salvavidas inflables serán revisados anualmente en una Estación de servicio autorizada.

¿De qué tipo pueden ser?

  1. a) SOLAS, homologado por la Dirección General de la Marina Mercante.
  2. b) SOLAS, homologado por un organismo notificado con la marca de rueda de timón de acuerdo con el Real Decreto 809/1999, de 14 de mayo.
  3. c) «CE», homologado por un organismo notificado de acuerdo con el Real Decreto 1407/1992, de 20 de noviembre, por el que se regulan las condiciones para la comercialización y libre circulación intracomunitaria de los equipos de protección individual.

Si tienes alguna duda al respecto, no dudes en ponerte en contacto con nosotros vía mail, por teléfono o por redes sociales. Gustosos te atenderemos y te aconsejaremos.  En Nautic Passio navegamos por y para ti.

PEQUEÑOS CONSEJOS PARA LA MEJOR NAVEGACIÓN

Desde nauticpassio.com os queremos dar una serie de consejos en cuanto al mantenimiento de vuestros barcos. Como la mayoría sabéis, son los meses de noviembre a marzo los indicados para realizar dicha tarea porque la gran parte de las embarcaciones apenas navegan. Es de vital importancia realizar tal mantenimiento de forma regular para asegurarnos el disfrute y la calidad en la navegación cuando la llegada de la primavera nos permita volver a disfrutar del sol y del mar.
Realizar la varada anual (sacar la embarcación del agua), seguir las indicaciones del fabricante, cambiar el aceite y realizar las comprobaciones necesarias en cuanto al motor, a la correa de distribución, bombas de achique, anticongelante… Revisar las frisas de las escotillas, portillos, ancla, candeleros… Jamás podemos olvidar comprobar el estado de la hélice (que no siempre recibe la atención que merece). Recordar en este punto que durante los largos meses de invierno los temporales castigan sin piedad el litoral, con el consiguiente desgaste de los amarres y los indeseados choques y arañazos entre embarcaciones. Como más vale prevenir que curar, proteger los cascos de nuestros barcos con defensas y boyas de calidad nos evitará males mayores en este aspecto. Si hablamos de veleros es vital revisar el estado de las velar (detectar posibles cortes o desgarrones) y evaluar el estado de la jarcia y cambiar drizas, escotas, cabos de amarre y otros elementos que lo necesiten. Importante lugar ocupan los elementos de seguridad y de higiene y, por lo tanto es vital, comprobar el estado de los chalecos salvavidas (detectar rozaduras o daños) y kit de seguridad, así como del contenido de nuestro botiquín (obligatorio)
Como veis, se trata de pequeños consejos que se traducen en grandes recomendaciones que nos van a permitir disfrutar de nuestra gran pasión de manera segura, tranquila y placentera.
Seguimos navegando…

ENSALADILLA NAUTIC PASSIO

El mar nos da productos riquísimos y como muestra os dejamos la receta de nuestra ensaladilla. Un plato muy fácil de preparar finísimo al paladar. Esperemos que os guste.

INGREDIENTES PARA 6 PERSONAS
– Una cola de merluza en dos trozos (750 gr)
– Medio kilo de langostino cocido
– 12 bocas de mar
– 3 huevos
– 3 aguacates
– Mayonesa 200 ml
– Dos naranjas
– Huevos de trucha
– Caviar
– Sal de flores
– Pipas peladas garrapiñadas
– Sal
– Laurel
– Aceite de oliva

MODO DE PREPARACIÓN
1. Ponemos a cocer agua con sal, un chorrito de aceite y una hoja de laurel. Cuando el agua rompa a hervir introduciremos la merluza en la olla. Tras ocho minutos hirviendo retiraremos la merluza y la dejaremos enfriar para proceder después a quitarle la piel, la espina, las raspas y desmenuzarla.
2. Pelamos los langostinos, los troceamos y los vamos poniendo en un bol donde también pondremos las bocas y los aguacates troceados.
3. Coceremos los huevos (pudiendo usar el agua caliente de la merluza). Cuando estén cocidos y se hayan enfriado los picaremos y los echaremos en el bol. También echaremos la merluza desmenuzada (una vez fría). Por último añadiremos la mayonesa, echaremos un poquito de sal y mezclaremos todos los ingredientes. Nuestra ensaladilla ya estará lista. La meteremos en la nevera para que se mezclen los sabores y coja consistencia durante al menos 5 o 6 horas de la hora prevista para su consummo
4. Para emplatarla y presentarla en la mesa la decoraremos con rodajas de naranja, huevos de trucha, caviar, pipas garrapiñadas y sal de flores

 

“Varada obligatoria”

Dice la RAE que varar es, en términos naúticos, sacar una embarcación del agua para protegerla del oleaje o para repararla.

Hace unas pocas semanas dedicamos un post a la importancia de realizar, durante la época invernal, las tareas necesarias en cuanto al mantenimiento y reparación de nuestros barcos y, como bien recordaréis, la varada ocupaba un lugar importantísimo en el conjunto de dichas tareas.

¿Dónde realizarla? Hoy día la mayor parte de los clubes naúticos y puertos (pesqueros o deportivos) tienen habilitadas zonas al efecto donde podremos varar nuestras embarcaciones. Sensu contrario, también encontraremos, (fuera de las zonas portuarias), ciertas áreas ofrecidas por empresas especializadas en la realización de estos trabajos.

¿Cuándo realizarla? Como poco, hemos de realizar una varada anual y es un error gravísimo intentar postergarla en el tiempo creyendo ahorrarse sus gastos porque las consecuencias pueden multiplicarse en su dimensión económica y ser fatales en cuanto a nuestra seguridad personal, y en cuanto a la seguridad de los que nos acompañan en nuestras travesías o paseos.

¿Qué debemos hacer? Como ya sabemos, hay una serie de trabajos de conservación y reparación que no podremos realizar cuando el barco se halle en el agua (por evidentes razones obvias). De mención especial por su fundamentalidad es el pintado del casco con pintura antifouling (previa limpieza con pistola de agua presión y previo lijado) para eliminar y repeler el crecimiento de organismos vivos, tales como percebes, algas o shipworms, que hayan podido quedar incrustrados en el casco de nuestra embarcación. Con esta pintura especial evitaremos la merma de velocidad y maniobrabilidad, crearemos una adecuada barrera efecto anti-corrosivo, ahorraremos en combustible y protegeremos el motor, la hélice, los ejes y el timón del indeseado crecimiento de los mencionados microorganismos.

A la hora de pintar, debemos prestar especial atención a la línea de flotación y proceder a aplicar la pintura 2 o 3 centímetros por encima de la misma para proteger,  de un modo mucho más eficaz, la zona del casco expuesta a más suciedad y microorganismos.

El equipo de Nautic Passio comparte el amor y la pasión por la naútica y quiere que tú, que hoy nos estás leyendo, no caigas en la trampa del falso ahorro, puedas evitar deterioros costosos y no te veas obligado a varar obligada y forzosamente tu embarcación cuando el buen tiempo nos invita e incita a navegar.

Para los marineros de “…taitantos”.

36º 44′ 42.81″ N  3º 52′ 35.74″ O. Éstas fueron las coordenadas que Antonio Mercero eligió como escenario de “Verano Azul” por disfrutar de trescientos días de sol al año. El 11 de octubre de 1981 llegó a los hogares españoles una serie que marcaría una época y dejaría una huella imborrable en varias generaciones. El mismo año en que Adolfo Suarez dimitía como Presidente del Gobierno, García Márquez publicaba “Crónica de una muerte anunciada” o la Real Sociedad ganaba la liga de fútbol, llegaron aquellos capítulos que nos hicieron reír, llorar, reflexionar, disfrutar y aprender. Una reeducación de la sociedad y de la juventud. Temas como el desamor, la muerte, la soledad, el divorcio, el cuidado del medio ambiente fueron tratados con un enfoque perfecto y un trasfondo cargado de solidaridad, compañerismo, respeto y amor. Brillantes las mentes que movían los hilos y eran capaces de preparar a una nación entera para vivir en democracia a través de una serie televisiva. Brillantes las mentes (y redundo) que nos inculcaron el amor por la pintura, la pesca, la naturaleza, el ecosistema y el mar. Nuestro mar. “Qué ni el viento la toque, que tiene peligro de muerte el viento si la toca” recitaba magistralmente Antonio Ferrandis. Caja tonta o caja lista (a gusto del televidente), lo cierto es que al calor del hogar, cada domingo, en torno a las 16:05 de la tarde nos prensábamos en el sofá (cafetito en mano) para poder disfrutar de las aventuras y desventuras de aquella pandilla de niños, “Chanquete” (un viejo pescador “de tierra”) y Julia (una pintora soñadora y solitaria). ¿Quién no ha silbado la melodía de la cabecera paseando con su bici emulando a aquellos muchachos? En nautic passio hoy estamos románticos y hemos querido recordarlo… Estamos en Nerja, este maravilloso municipio de la costa oriental andaluza que se erigió en el escenario perfecto para tal hazaña. Se trata de cerrar los ojos y abandonarse al resto de sentidos. Se trata de oler a mar, porque, sin duda, aquí el mar huele diferente.  Se trata de escuchar, porque aquí el mar silba de otro modo… Asomarse al Balcón de Europa y contemplar con la mirada de un niño esa inmensidad “pluscuamperfecta”, perderse por sus callejuelas y playas, disfrutar de unos espetos de sardinas o boquerones en escabeche acompañados por una ensalada de mango o decantarse por un potaje de coles o un ajoblanco bien hecho. Visitar sus famosas cuevas y quedarte boquiabierto al contemplar la mayor estalactica del mundo. Descubrir y descubrirse. Sentir Nerja es rescatar el niño que una vez fuimos. Hacernos pequeños y navegar y navegar en nuestros pensamientos a bordo de un barquito de cáscara de nuez. Olvidar nubarrones y tormentas pasadas y mirar al horizonte con la esperanza de un nuevo amanecer que nos haga ser mejores.  Qué nadie nos mueva del “barco de la vida” y que nunca olvidemos aquel verano tan azul porque Nerja siempre conservará ese destello.